Paraje La Jaula
Primera Sección
El delta turístico más frecuentado es la Primera sección de Islas, entre el río Paraná de las Palmas, el canal Arias, el río Luján y el río de la Plata. Esta zona, de 220 Kilómetros cuadrados, pertenece al municipio de Tigre. Existen allí unos 40 restaurantes, recreos, hoteles y campings. La capacidad hotelera es de unas 300 camas, una cantidad ínfima para la demanda existente. De las 5000 viviendas de esta zona un diez por ciento esta habitada por isleños en forma permanente, mientras que el resto son residencias de fin de semana. La población estable de esta sección es de unas 3500 personas. Para la pesca deportiva las zonas más apropiadas están en zonas como Arroyo Naranjo y Paraná Guazú, Punta Carbón sobre el río Uruguay, Bajos del Temor, Canal del Este, Pasaje Talavera y Brazo Largo, Islas de los Patos y Dorado sobre el Paraná Guazú, Las Víboras y Paraná de las Palmas. A todos estos lugares se debe llegar en embarcación propia. En cambio se puede acceder en auto a la zona del Complejo Zárate Brazo Largo, sobre el río Paraná Guazú (Límite entre las provicias de Buenos Aires y Entre Ríos) que posee una buena infraestructura de muelles para pesca y establecimientos donde acampar. Lo mismo ocurre en Villa Paranacito, un complejo turístico en la provincia de Entre Ríos con acceso en automóvil, hoteles, hosterías y campings.Con un origen totalmente distinto a las islas del Delta, pero hermanada a estas por el río de la Plata, se encuentra la isla Martín García, donde se puede acceder en lancha o catamarán desde Tigre (tres horas de viaje) bien en aviones tipo taxi para cuatro o seis personas desde los aeródromos de San Fernando o de Don Torcuato (15 minutos de vuelo). A diferencia de las tierras del Delta, producto de la acumulación de sedimentos arrastrados por el río Paraná, Martín García es de origen volcánico y una emergencia del macizo de la sierra de la de la Ventana. Su infraestructura turística incluye una hostería con 40 camas, chalets para 6 personas cada uno, restaurantes, albergues con baño privado y un camping con pabellones sanitarios, duchas de agua caliente y tomas de energía eléctrica.Circuitos pedrestres: el mero nombre "isla" puede suponer aislamiento, algo sin salida para muchos. Sin embargo, introducirse en este mundo tan disinto pero vecino del frenesí de las grandes ciudades libera de sus pesares a varios ciudadanos. De todas maneras, los recreos espaciosos escapan a esta sensación y, si de dimensiones se trata, el Delta ofrece sendas junto a sus ríos y arroyos que se interconectan formando circuitos que parecen no tener fin. El circuito pedrestre más conocido es el de Tres Bocas, que suele comenzar en los muelles publicos Santa Rosa y La Perla sobre el río Sarmiento. Es el mejor exponente de un barrio isleño, con las instalaciones que amerita un verdadero pueblo: capilla, panadería, almacén, surtidor de combustible, farmacia y escuela. Las veredas están a breves pasos del Sarmiento, bordeando sus transitadas aguas, especialmente los fines de semana. No obstante, como en otros muchos lugares de la isla, vale la pena visitarlo los días hábiles, ya que los servicios de transporte funcionan normalmente y con menos pasajeros.Por el Sarmiento hay restaurantes de gran calidad, entre los que se destacan El Remanso, desde cuya terraza se domina el movimiento fluvial como un espectáculo aparte. Para abstraerse de todo, el turista puede ir a dormir a Bora Bora, hostería con bello jardín y lagunita incluida, en el corazón propio de la isla. Por el interior un puente cruza el arroyo Santa Rosa y enseguida se comunica con el arroyo Abra Vieja. Proximamente se construirá un nuevo puente sobre este cauce para unir la otra isla de modo de poder ir, por ejemplo, a la Posada del Abra y ampliar los cuatro kilómetros que hoy pueden recorrerse.Si lo que desea es una desconexión definitiva, hay que continuar con la misma lancha un cuarto de hora más hasta el muelle público de La Boca, en el encuentro del Capitán y el arroyo Rama Negra. Desde aquí y costeando este arroyo comienza una caminata muy prolongada, con ribetes históricos y románticos. A medio kilómetro se encuentra un enclave teutónico llamado Alpenhaus, adonde también se llega cortando camino por un sendero debidamente señalizado que atraviesa la isla. Atendido por sus dueños, el visitante podrá disfrutar aquí de cerveza tirada y los típicos platos de gulasch y jamón con chucrut, y strudel de manzana para completar el banquete. Después de descansar en el florido parque, es buena idea retomar la vereda para ir hasta la confluencia del Rama Negra con el arroyo Gaviotas. Enfrente se halla el sitio que habitó Marcos Sastre. Se puede cruzar por un puente y seguir por el Gaviotas, o bajar hacia la izquierda por el Rama Negra Chica por un paisaje bastante agreste, donde la vegetación se cierne sobre el arroyo en galería hasta el Espera.Otra vez en esta "esquina" se presentan dos opciones: por el Espera ir al Gélvez o en dirección contraria hasta el río Sarmiento, casi frente a la Casa Museo Domingo F. Sarmiento. En este punto hay un muelle público para tomar una lancha colectiva o bien se puede retornar al muelle de La Boca, para no tener que desandar el camino hasta Alpenhaus. Otro circuito para peatones bordea el río Carapachay, frente a las casas de fin de semana, y se extiende hasta adentrarse en el arroyo Angostura. A mitad de camino, poco antes que el Carapachay doble, está el Hotel Aeronavegantes, tradicionalmente conocido como Llao Llao. En la esquina de su gran salón solía sentarse Jorge Luis Borges a disfrutar de la peculiar atmósfera de este laberinto.

Villa Paranacito
La Sección del Delta más apartada de la costa bonaerense tiene su centro en Villa Paranacito. Aun acicateados por las inundaciones, sus poco más de mil habitantes siguen firmes en este tranquilo casco ubicado sobre el río homónimo. Para Conocerla Mejor: Rincón apartado del mundo, a donde fueron a vivir muchísimos inmigrantes de las más variadas naciones y capas sociales, se convirtió en centro de pesca y recreación hace muchos años. Hoy, unos pocos complejos permiten tomarla como epicentro turístico.Antiguamente, la Tercera Sección estaba poblada por casaquintas, terrenos parquizados y casas reformadas que oficiaban como lugares de descanso, recreación o simplemente alojamiento. Algunas todavía se mantienen enhiestas, como la de Lietuva, en el Sagastume, y la de Carlos Jahn, en el Martínez. Otrora eran usadas por los pescadores deportivos que se allegaban a este paraíso, donde abundaban peces de todo tipo, especialmente dorados, surubíes, chafalotes y tarariras.Hoy día, con epicentro en Villa Paranacito, cinco lugares son los que se emplean mayormente para las actividades lúdricas. El más alejado de todos, y que conserva un notable aire nostálgico, es la hostería Rose-Marie, nombre de la hija de un húngaro que fue propietario de tan hermosa casona construida en la década de 1910. Se encuentra emplazada en un lugar estratégico para la pesca: pocos metros antes de la desembocadura del arroyo Martínez. Su propietario, Carlos Navarro, y su esposa Susana atienden muy cordialmente a todos los visitantes. Rose-Marie cuenta con cancha de paddle, muelle, parque, juegos para niños, guardería de lanchas, alojamiento completo con baño privado y servicio de alquiler de lancha con guía. Hasta allí llega el servicio de la lancha Galofré, que parte desde la Estación Fluvial de Tigre (antes lo hacía desde el Canal San Fernando). El viaje de ida demanda toda la mañana del sábado y el de vuelta, gran parte de la tarde del domingo, pero vale la pena realizarlo para recorrer todas las facetas del Delta del Paraná, atravesando desde las secciones más inhóspitas hasta la populosa franja cercana a tierra firme. Además, conversar con alguno de los habitantes de la Tercera Sección que aún persisten en sus moradas es una especie de volver a vivir, lo mismo que presenciar ciertas costumbres, como la entrega de correspondencia con una caña larga con una ranura en el extremo más alejado del cartero para dejar el sobre en la mano del islero sin necesidad de atracar la nave.Más cerca de "la villa", como se conoce al corazón de esta parte del Delta, sobre el Sagastume se encuentra el Complejo turístico, cuyos edificios datan de hace tres décadas. El lugar tiene el encanto de ser el punto más lejano al que se llega por vía terrestre. Patricia Zanovello es su polifacética propietaria: se dedica a la política, es profesora de literatura y atiende al público con notables energías para que todos quieran volver al centro recreativo. El lugar cuenta con dieciséis bungalows para cuatro personas cada uno (bien equipados), quincho comedor, alquiler de lanchas y guía para pesca, camping, baños con agua caliente, proveeduría, restaurante, bajada de lancha, juegos para niños y pileta natural. Annemarie se encuentra ya en el casco urbano y suele ser centro de largas tertulias en sus mesas a orillas del Paranacito. Sus departamentos para cuatro personas están totalmente equipados, con vajilla, ropa de cama, agua caliente, parrillas, baño privado y cocheras. Vale la pena probar algunas de las exquisiteces de su restaurante. Por supuesto, también ofrece excursiones de pesca o de turismo por este mundo de islas.Bonanza queda ya en la ruta de salida. Guarda mucho del paisaje islero bajo sus árboles donde pueden plantarse las carpas, pegadas al río hasta casi pescar desde la ventana. Para los que no quieren dedicarse a los toldos, ofrece sencillos y limpios departamentos a un paso de la tranquera. Lanchas para pescar con guía están siempre a disposición del turista.El primer complejo con que se topa el visitante es Top Malo, muy bien preparado para acampar (agua caliente, electricidad, parrillas) o pernoctar en los ocho bungalows bien pertrechados para cuatro personas cada uno. Realizan excursiones de pesca con lancha y paseos aéreos desde el aeroclub de la isla. El amarradero se caracteriza por sus aguas profundas. Aníbal y Mauricio, sus propietarios, están muy preocupados por mantener la calidad de los pesqueros cercanos y por ofrecer todo lo que el visitante espera de esta parte del Delta, tan parecida a la Primera Sección pero a su vez tan diferente.

Ciudad de Tigre
Tigre ofrece una gran cantidad de variantes para disfrutar junto a la familia. Una de ellas es el Mercado de Frutos en el Puerto de Tigre, considerado uno de los lugares más agradables del partido. Diariamente es visitado por turistas provenientes de otras provincias y por extranjeros de todo el mundo, incluyendo a los visitantes de partidos vecinos y del propio distrito. Antiguamente el Puerto de Frutos era exclusivamente de frutos cosechados en la isla, cuestión que actualmente fue radicalmente reemplazada por un centro comercial que ofrece todo tipo de frutas y verduras, productos y muebles en mimbre, caña u otras maderas de la isla, artesanías, artículos importados, plantas, productos regionales, restaurantes, parrillas, puestos de comida rápida, etc.Desde sus dársenas parten catamaranes y lanchas que lo Ilevan a recorrer el delta en paseos cortos. Otra de las variantes puede ser conocer sus museos: el de la Reconquista, el Naval de la Nación, el de la Prefectura Naval Argentina, la casa que habitó Domingo Faustino Sarmiento o el último lugar de Leopoldo Lugones en el delta.Sobre las costas del río Tigre salen lanchas colectivas con destino a los clubes y recreos del delta. Los clubes de remo son otros de los atractivos de la zona (Tigre es la capital nacional del remo). Y si le gusta la emoción, nada mejor que pasar la tarde en el parque de diversiones,y también casino.

San Pedro
San Pedro puede considerarse una ciudad afortunada: su dilatado balcón natural es el paseo más genuino del Paraná bonaerense, pues desde allí arriba se otea su estupenda maraña fluvial. La ciudad creció en torno a un convento franciscano fundado en tierra de indios, allá por 1748. Cuando los agrimensores trazaron el pueblo a cordel se pasó por alto abrir la calle de la iglesia. Esta feliz omisión se volvió la originalidad del urbanismo sampedrino: mientras que todos los pueblos bonaerenses tienen una iglesia frente a la plaza, San Pedro tiene una iglesia de dos plazas, que parece construida al revés: con su torre a retaguardia del altar El templo es el ombligo del Barrio Histórico: en época de Unitarios y Federales sus esquinas se sacudieron con el fuego de fusileros apostados en azoteas. Ahora es barrio sosegado, con atmósfera de tiempos idos. Su emperifollada arquitectura sólo es comparable al cementerio, que tiene más esculturas y molduras por metro cuadrado que cualquier otro barrio. Traspuesto el peristilo que mira al río, se impone reconocer el mausoleo de los Quiroga y descubrir la dedicatoria de Facundo a su fallecida esposa. Camino al puerto se bordea un barrio de lo más sui géneris que cuenta con completos servicios para el pescador. Además, suele haber dorado fresco a la vera del camino. Aunque San Pedro es patrono de los pescadores, casi no hay tabernas que no despierten el apetito. No lejos de allí, el puerto y la Villa Depietri están ligados a un tren fantasma, cuya memoria vale la pena rescatar del olvido en un viaje por separado.En primavera azulea el jacarandá en las plazas y calles, mientras madura el durazno en toda la comarca sampedrina. El teniente Mackinnon, que escribió las peripecias de la flota inglesa en Vuelta de Obligado, se sorprende de la osadía argentina tanto como de los rosados y tentadores duraznos del Paraná: "Es de imaginar el deseo vehemente conque eran miradas estas frutas deliciosas, sobre todo por quienes llegaban allí después de un largo viaje por mar", escribe. Medio siglo después, en 1895, el agrónomo francés Henri Garret mejoró los injertos y plantó el primer monte comercial de duraznos. Es cierto que la idea germinó en el estupendo palacete que hace esquina con la municipalidad, y allí mismo damos comienzo a la Ruta del Durazno. Sin dejar de pedalear, echamos un vistazo al río, a los viveros de rosas y jazmines, y a las quintas de frutales, que son la especialidad de San Pedro; tanto es así que la Fiesta Nacional del Durazno concluyó hace poco en Mercedes, pero el Durazno de Oro se lo llevó San Pedro. Teniendo a su alcance los frutos ya maduros pero sin poderlos alcanzar, el ciclista sufre el castigo de Tántalo. Si algún cosechero generoso le permite entrar en el paraíso, el viaje se hace más llevadero. No tiene caso desembarcar en el antiguo almacén Larrebancha, desentendido para siempre de copas y compañías femeninas. Para quedar bien con la Real Academia, los mapas anotaron "La Revancha"; pero los eruditos no siempre salen a probar el idioma a los caminos. El "chalet embrujado" tuvo a maltraer a un antiguo propietario a quien las ánimas no dejaban dormir en paz. Con sólo mencionarlo, cualquier sampedrino es capaz de sonreír o ponerse serio, pero siempre responderá por su macabra reputación. Cuando la casa cambió de dueño cesaron los fantasmas, no así las habladurías. En el antiguo Paraje Basso, el almacén La Susana resiste la globalización. Basso fue el pionero que abrió el comercio y lo bautizó con el nombre de su hija. Detrás del mostrador centenario se acodaron tres generaciones de bolicheros. Debido a que el flamante pavimento a Obligado atraerá visitas domingueras, más de un vecino ya sueña con cabañas, parrilla y botes para entretener al turista junto a la orilla escarpada, donde se estila marcar en los árboles la señal de la última crecida.Obligado es un paraje adormilado de calles virtuales dibujadas en el campo. El edificio más interesante es un caserón bien plantado sobre el camino que parece haber vivido su mejor época como fonda y hotel de pasajeros. El Día de la Virgen del Pilar de 1745, don Antonio Obligado, vecino natural de Sevilla, llegó a lomo de mula para tomar posesión de sus campos. Un siglo después, pasó por allí la flota anglo-francesa dispuesta a abrir las puertas del comercio fluvial a sangre y fuego. Las naves invasoras consiguieron su propósito pese a la emboscada tendida por las baterías argentinas. Una tanda de placas rememora la patriada que cualquier escolar declara haber estudiado en los manuales de historia; y aunque los cañones todavía vigilan la costa, el paraje ha ganado renombre como lugar de descanso con olor a río crecido.

En la vía Gobernador Castro es uno de esos aerolitos caídos en la llanura, según el decir de Ezequiel Martínez Estrada en su Radiografía de la pampa. Su suerte está echada sobre una avenida que siguió fiel a las vías del tren. Esta Panamericana de tierra cuenta con estación de servicio, señales camineras, guardabarrera y hasta colectivos de ciudad que van "por adentro" estableciendo sus horarios según la inclemencia de los aguaceros. El ciclista cuenta con un par de comedores, pero estos boliches de campo serán siempre tan pobres en arte culinario como una fonda castellana del siglo XVIII.Espinillo es arroyo, estancia y afiebrada esquina de campo que llegó a merecer almacén y apeadero de gauchada en favor de las maestras. Quienes quieran descubrir el Kilómetro 184 de los mapas sólo hallarán los postes cuentakilómetros y maleza rebelde que poda el tren a diario. Enseguida la travesía se vuelve íntima con el duraznal, que no se defiende con alambrados sino con fragantes murallas de casuarinas y eucaliptos que van pautando el camino y el paisaje.La Ruta del Durazno, verdadera ruta de los buenos aires y paisajes, esconde desvíos sutiles para quien los quiera aprovechar. Se puede regresar por el Camino de Tablas o, si se prefiere, por La Buena Moza. Si ha terminado la floración del naranjo, no es improbable que recale en el almacén 9 de Julio alguno que otro abejero llevando sus panales a la isla en vetustos rastrojeros. Hay poco y nada para hacer en Tablas, caserío de campo cuyo nombre no alude al empate de ajedrez ni es apellido de pulpero: fue almacén de sólidos tablones, desmantelado mucho antes de que hiciera su aparición la botella de gaseosa descartable. Para hacer un censo del paraje La Buena Moza hay que contar dos, tres, diez o doce casitas sobre el camino, multiplicar por dos, por tres o cuatro personas y pasar por el almacén para verificar el dato. Y la buena moza?, preguntamos. Las noticias apuntan a cierta estanciera del lugar que supo ser bella y quizás también adinerada. Un tractorista joven que acarrea cajones de fruta recién cosechada desconfía de las historias de almacén: "Claro que aquí hay buenas mozas pero todas tienen dueño; y las que no tienen dueño se van para San Pedro". La verdad es que, además de pulposos duraznos, la tierra sanpedrina es pródiga en mujeres bonitas. La mejor pasarela para comprobarlo es la esquina céntrica de la ciudad, siempre animada por el bar Butti: La Biela de San Pedro, con su terraza a la calle donde mostrarse y beber algún refresco, mientras recapitulamos el viaje conjeturamos nuevos derroteros.

Parque Nacional pre Delta
El Delta del Paraná es una de las unidades naturales de la Argentina más notables. Montes, pajonales y lagunas se ubican dentro de una intrincada red de ríos, riachos y arroyos. Las condiciones particulares de su clima permiten la aparición de especies y formaciones subtropicales que bajan por los ríos Paraná y Uruguay; estos a su vez, constituyen las principales fuentes de sedimentación que originan un continuo crecimiento del Delta.
Este variado mosaico de ambientes inundables conforman uno de los grandes refugios silvestres que aún subsisten en nuestro país.
El parque Nacional Pre-Delta protege una muestra de la naturaleza del sector superior del Delta del Paraná, constituyéndose en una de las escasas áreas naturales protegidas, ubicadas en esta región.PajonalesLas islas, que conforman Ia mayor parte del Parque Nacional, tienen un relieve característico: bordes altos (albardones) y centro deprimido. Los sectores bajos están ocupados por pajonales inundables con paja de techar, gramínea nativa de gran tamaño, y serruchetas, cuyas hojas tienen espinas sobre sus márgenes.
Montes RibereñosSobre los albardones presentes en los bordes de las islas se desarrollan bosques de timbó blanco, árbol característico de los montes ribereños, y laurel, distinguible por su follaje brillante. Otras especies destacables son el seibo, la flor nacional; el sauce criollo, componente típico de los bosques del Delta; y el pacará, corpulento árbol que también recibe el nombre de oreja de negro dado el aspecto de sus frutos.
En el sector costero contiguo a la barranca, en los alrededores del Paraje "La Jaula" , se encuentra un tupido bosque con tembeterí, notable por sus aguijones cónicos sobre el tronco, el canelón, y dos mirtáceas (familia a la que pertenecen el arrayán del sur y los eucaliptos): el guayabo y el ñangapirí.
Riachos y LagunasLos cuerpos de agua isleños están cubiertos por una variada vegetación acuática flotante, principalmente helechitos y repollitos de agua. Entre ellas se destaca el irupé por sus llamativas y enormes hojas circulares y sus bellas flores asomando al ras del agua
FaunaLa fauna local cuenta con mamíferos de hábitos semiacuáticos. Entre ellos podemos citar al carpincho, el roedor más grande del mundo, a la nutria o coipo, especie abundante y factible de ver durante el día: y al Iobito de río, un ágil carnívoro, más escaso que los dos anteriores. Lamentablemente todos ellos son perseguidos por el valor de su piel y algunos son buscados también por su carne.
Entre los reptiles debemos destacar la presencia del yacaré ñato, que tiene aquí su porción más austral de distribución.
Por su variedad y colorido, las aves son, indudablemente, el grupo más rico y fácil de observar en el área. Resultan abundantes las especies acuáticas como el chajá, la gallareta, Ia garza blanca, el hocó colorado, el carau y el atí. Con su reclamo estridente, el martín pescador grande o matraca es una de las ,aves más sobresalientes del lugar, la especie emblemática de este Parque Nacional. Entre los peces de la zona, el dorado sigue constituyendo una presencia frecuente, notable cuando salta sobre el agua pues deja ver la belleza de su cuerpo de escamas relucientes.
ReseñaPor iniciativa de la comunidad de Diamante, el predio fiscal conocido localmente como "La Azotea", ubicado en el Sudoeste de Entre Ríos, con una superficie de 2.400 hectáreas, fue propuesto para constituir un Parque Nacional. EI área fue relevada por investigadores de la Universidad de Buenos Aires, del Gobierno de la Provincia y de la Administración de Parques Nacionales. En julio de 1991 se cede la jurisdicción del predio a la Nación y en diciembre del mismo año se formaliza la creación del Parque Nacional bajo el nombre de Pre-Delta.
Guia de ActividadesLas recorridas por el Parque Nacional Pre-Delta, dada la característica insular de la mayor parte de su superficie, deben realizarse por agua con embarcaciones adecuadas. Estas salidas hay que combinarlas previamente con los guardaparques.
En el Paraje La Jaula, la A.P.N. ha instalado dos senderos y un campamento agreste con fogones, que permiten un interesante acercamiento a la naturaleza de la zona: bosques de barranca, montes ribereños, riachos y lagunas. También encontrará en el Paraje La Azotea un almacén y teléfono público.
RecomendacionesRecuerde que visita un área natural protegida, disfrute del lugar respetando su flora y fauna.Para la observación de fauna son muy útiles los binoculares, así como las guías de campo y cámaras fotográficas. Se sugiere ir con ropa cómoda y repelente de insectos.
Modo de AccesoEl Parque Nacional Pre-Delta se encuentra en el sector isleño vecino al Paraje La Azotea, a unos 4 km. al sur de Diamante vinculado a través de un camino vecinal y a unos 44 km. de la ciudad de Paraná.
Desde Buenos Aires, distante a 440 km. del Parque, se accede por la ruta 9 hasta el puente Zárate Brazo largo, de allí por la ruta 12 hasta Gualeguay y luego por la ruta provincial 11 en la dirección a la ciudad de Paraná.
Para mayor información comunicarse con los Guardaparques en: Sarmineto 407, Diamante (3105) Provincia de Entre Ríos. Tel/Fax: (0343) 4498-3752 Tambien brinda información del área la Dirección de Turismo de la Ciudad de Diamante, ubicada en la Terminal de Omnibus Tel: (0343) 4498-1024

Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente HumanoAdministración de Parques NacionalesAv. Santa Fé 690 - Buenos Aires - C.P. 1059 - ARGENTINA

Paraje La Jaula
Area RecreativaEs un área donde la combinación de ambientes acuáticos (lagunas, arroyos, bañados) junto con los de Barrancas que representan un elemento "de gran belleza en sí mismo, le confieren un atractivo escénico muy particular al Parque Nacional. Puede decirse, que en general todas las actividades recreativas se concentran en esta zona, ya que al estar totalmente delimitado por cursos fluviales se ven limitadas los problemas de circulación interna que impiden la libre movilidad de los visitantes dentro del resto del Area Protegida. El Pje. La Jaula distante 5 km. de la ciudad de Diamante, es el único punto por el que puede ingresarse por tierra por un camino vecinal. En ella están representados los ambientes característicos del resto del Parque Nacional.Las principales actividades que desarrolla el visitante, son: recorridas por senderos, pesca deportiva de costa, acampe, observación de avifauna. También puede observarse las islas que componen el Parque Nacional; el Ceibo, las Mangas, del Bravo.